Brote de la devoradora langosta centroamericana amenaza cultivos.

Los países del istmo centroamericano se enfrentan a un nuevo desafío: mientras luchan por contener el COVID-19, el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA) emitió una alerta por el brote de la devoradora langosta centroamericana.

Esta plaga de langostas amenaza los cultivos de granos básicos y otras 400 especies de plantas en Centroamérica, alertó el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (Oirsa).

De acuerdo con OIRSA la plaga de Schistocerca piceifrons piciefrons Walker, nombre científico del insecto, afecta a unas 400 especies de plantas entre las que destacan cultivos de maíz, frijol, sorgo, soja, cacahuate, caña de azúcar, chile, tomate, cítricos, plátano, coco, mango y pastizales.

La organización llamó a los países a reforzar la vigilancia fitosanitaria, identificar los focos y garantizar los controles de la plaga sobre todo en esta temporada de inverno más en países donde se han registrado inundaciones.

Oirsa además sugirió que “en las áreas que sufrieron inundaciones, muestrear los terrenos colindantes ya que la precipitación podría desplazar la plaga a zonas no inundadas”.

La preocupación de los expertos es que este tipo de plaga que afecta desde hace siglos en la región dejando efectos económicos devastadores cuando no hay un control adecuado, pueda extenderse con mucha rapidez de un país a otro, con una capacidad de recorrer de más de 150 km diarios.

De acuerdo a Oirsa, “una manga de unos 80 millones de langostas es capaz de devorar unas 100 toneladas de alimento verde por día”.

Países como El Salvador y Guatemala ya están tomando medidas para minimizar el impacto que esta la llegada de langostas podría causar en su territorio.

En El Salvador, según el miembro de la Cámara Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios (CAMPO), Luis Treminio, el sector mantiene un “monitoreo constante” de los cultivos y en el último de los casos procederían a usar insecticidas.

Por su parte el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación de Guatemala (MAGA), ya ha iniciado una campaña de información entre los agricultores para que puedan identificar a los insectos y ha puesto a sus disposiciones una serie de números telefónicos para que reporten su presencia y MAGA pueda realizar tareas de control y exterminio.

En Nicaragua las medidas son similares a Guatemala. El coordinador técnico del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), Norvin Sepúlveda, dice se les ha advertido a los trabajadores de los cultivo sobre el hecho de “monitoreo constante” así como “poner trampas con alimentos” para concentrarlas en una sola zona y luego eliminarlas.

OIRSA destaca que “científicos especializados” explican que debido a las condiciones ambientales y ciclos biológicos de la langosta centroamericana, existe el riesgo de rebrotes que podrían permanecer hasta 2022, lo que afectaría la agricultura regional.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *