¿Comer carne roja es malo? Un polémico estudio dice que no provoca cáncer.

Evitar comer carne roja procesada no produce ningún beneficio significativo para la salud, según un estudio que ha escandalizado a la comunidad científica.

Reducir el consumo de bistec o filete de carne, salchichas, chorizos y cualquier otra forma de carne roja o procesada es para la mayoría de la gente, una pérdida de tiempo.

Esto es al menos lo que dice un informe (que está en desacuerdo con las principales organizaciones del planeta), que afirma que la evidencia de que este tipo de carne es mala para la salud es pobre y que los riesgos para la salud son pocos.

Actualmente, instituciones como la Organización Mundial para la Salud (OMS), así como organismos en Estados Unidos, Reino Unido, entre otros países recomiendan reducir el consumo de carne roja procesada. Sin embargo una investigación reciente señala que dichas sugerencias no están basadas en evidencia estadística sólida, pues aseguran que no existen pruebas de una relación causal entre la ingesta de dicho alimento y enfermedades cardiometabólicas o cáncer.

Algunos expertos que leyeron el informe calificaron la investigación de “rigurosa”.

Sin embargo, otros, señalan que esta investigación es “peligrosamente engañosa” y puede “poner a la población en riesgo”.

¿Qué incluye exactamente la categoría de carne procesada?

La carne roja incluye carne de vaca, cordero, cerdo, ternera y venado. El pollo, pato y las aves de caza están excluidas.

De hecho, en el controversial trabajo publicado en la revista Annals of Internal Medicine los autores recomiendan a personas mayores de 18 años continuar con su consumo cotidiano de carne roja procesada, es decir de tres a cuatro veces por semana.

Dicha recomendación se basa en 12 pruebas en las que participaron 54 mil personas en total. A partir de los resultados, los autores concluyen que no hay evidencia contundente que demuestre que reducir el consumo de carne provoque una mejora estadísticamente significativa en la salud.

Cabe señalar que la nueva guía acepta que no toma en cuenta aspectos como el bienestar de los animales o las implicaciones que tiene para ecología la industria de la carne.

Reacción de la comunidad científica

Organizaciones dedicadas al estudio de la salud han mostrado su desacuerdo con la investigación de Annals of Internal Medicine.Por ejemplo, la Escuela de Salud Pública de Harvard hace algunas críticas significativas a la investigación: las nuevas guías contradicen la evidencia proporcionada por sus propios metanálisis, dañan la confianza de la gente en los estudios científicos y sus conclusiones son “abstractas”.

Los expertos de Harvard recomiendan reducir el consumo de carne roja procesada para disminuir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, cáncer y diabetes tipo 2.

Una de las principales preocupaciones ha sido en torno al cáncer de colorectal.

El Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer de la Organización Mundial de la Salud determinó en el pasado que las carnes procesadas causan cáncer.

También dijo que las carnes rojas eran “probablemente cancerígenas”, pero que la evidencia era limitada.



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