Nicaragua se prepara para un paro nacional de 24 horas.

Nicaragua se prepara hoy para el paro nacional de 24 horas convocado para mañana jueves, con el fin de exigir el cese inmediato de la violencia, la represión y las muertes,mientras la Conferencia Episcopal llama a reanudar el diálogo.

Después de que en León, se llevó a cabo un paro de 24 horas la víspera, la Alianza Nacional por la Justicia y la Democracia y el Consejo Superior de la Empresa Privada confirmaron que conducirán un movimiento igual que iniciará mañana jueves.

Así, estudiantes, campesinos, sociedad civil y representantes del sector privado denunciarán las condiciones extremas que vive Nicaragua y expresarán solidaridad con las víctimas.

“Instamos a todos los dueños de negocios, a pequeños y medianos empresarios, profesionales independientes y negocios por cuenta propia a cerrar sus establecimientos y cesar actividades”, dijo José Adán Aguerri, presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada.

El paro es cívico, nacional y pacífico a nivel nacional e implica todas las actividades económicas, con excepción de las relacionadas con “la preservación de la vida y la cobertura de los servicios básicos para la población”, agregó Aguerri al leer un comunicado.

Tras el anuncio del paro nacional, los nicaragüenses han acudido a los centros comerciales para abastecerse de alimentos, agua y suministros para el hogar, al tiempo en que largas filas se han hecho en las gasolineras, en previsión de cualquier eventualidad.

Analistas afirman que la medida neutralizaría los efectos adversos sobre la economía nicaragüense, debido al frenesí de compras que se ha registrado desde la noche del martes y a lo largo de este miércoles. Sin embargo, más allá de lo económico, el paro tiene el objetivo de presionar por una rápida salida de Ortega.

En este marco centenares de nicaraguense hacen largas filas en las oficinas de migración para tramitar sus pasaportes, algo inusual en esta época del año, y poder salir del país, ante la situación del país.

El paro de este jueves mostrará al gobierno la solidaridad y la unidad del pueblo ante una situación de crisis, una señal clara de que los nicaragüenses quieren grandes cambios, pero también es para presionar para que Ortega responda a las demandas de reanudar el diálogo y se señale un garante internacional.

El paro nacional de 24 horas, al que están invitados los empleados del sector público, seguirá al que realizó el departamento de León, convocado por diversos sectores, paralizando todas las actividades.

Sin embargo, el paro pacífico quedó interrumpido por la tarde al estallar un fuerte enfrentamiento entre pobladores, estudiantes y paramilitares, que dejó al menos 20 personas heridas y más de 10 jóvenes secuestrados.

Pobladores de León denunciaron que los paramilitares con armas de grueso calibre, pasaron “disparando como locos” para quitar los tranques en los diferentes barrios de la ciudad, los cuales son mantenidos por los manifestantes para protegerse de los ataques.

A pesar de la violencia, la iniciativa fue calificada como exitosa ya que permanecieron cerrados negocios, gasolineras, supermercados, bancos, farmacias, ferreterías, etcétera, por lo que los convocantes confían en que el gobierno y sus fuerzas de seguridad respeten el paro nacional de mañana.

Este miércoles se han cumplido 57 días de protestas ciudadanas, cuya represión ha causado al menos 150 muertes, de acuerdo con organismos de derechos humanos, incluidos las dos víctimas que la víspera dejó la represión por los grupos paramilitares.

En medio de la violencia, la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) anunció este miércoles que se reanudará el Diálogo Nacional entre representantes del gobierno y de la sociedad civil, la mañana del próximo viernes en el Seminario de Fátima, en Managua, capital del país.

Al anunciar la reapertura del diálogo, los obispos afirmaron haber recibido una respuesta del presidente Ortega a la petición sobre la democratización de Nicaragua, y que sobre ella se trabajará el viernes.

Con la mediación de los obispos, el Diálogo Nacional comenzó el pasado 18 de abril para buscar una salida pacífica a la crisis, pero fue suspendido el 31 de mayo, tras la fuerte represión contra la manifestación de apoyo a las madres que han perdido a sus hijos en las protestas.

La semana pasada los obispos se reunieron con Ortega para transmitirle “la angustia que sufre el pueblo de Nicaragua” y le urgieron a elaborar una “hoja de ruta” hacia la democratización del país, a lo cual el mandatario les pidió dos días para reflexionar.

El plazo de 48 horas solicitado por Ortega expiró el pasado sábado y, antes de que los obispos dieran por concluido definitivamente el diálogo, el mandatario entregó su respuesta.



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