Encuentran cuerpo de tiktoker nicaragüense en Costa Rica
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) confirmó el hallazgo del cuerpo sin vida de Junyeisis Merlo Espinosa, una mujer nicaragüense de 29 años que permanecía desaparecida desde el pasado 31 de marzo. El cuerpo fue localizado en el sector de Salitral, en Santa Ana, después de varios días de investigación iniciada formalmente el 2 de abril, tras la denuncia interpuesta por sus familiares.
Según las autoridades, el cuerpo se encontraba enterrado en una fosa de aproximadamente dos metros de profundidad, en una propiedad donde se realizaban movimientos de tierra. La hipótesis preliminar indica que este sitio habría sido utilizado para ocultar el cadáver, aprovechando los trabajos de excavación en el terreno. La extracción del cuerpo se llevó a cabo durante la madrugada, tras intensas labores que se extendieron por varias horas.
El OIJ confirmó la detención de la pareja sentimental de la víctima, su ex pareja, Gustavo Calvo Ramírez, un hombre de 57 años de edad, como principal sospechoso del caso. El sujeto fue ubicado en Cartago junto a las dos hijas gemelas de la pareja, de apenas cuatro años, quienes quedaron bajo resguardo del Patronato Nacional de la Infancia (PANI).

Las autoridades manejan como hipótesis preliminar un posible caso de violencia intrafamiliar, aunque el móvil y la causa de muerte aún no han sido confirmados.
El cuerpo de la víctima será trasladado a la morgue judicial, donde se le practicará la autopsia para determinar con exactitud la causa de muerte. La investigación continúa en curso mientras se recaban pruebas técnicas y científicas que permitan esclarecer los hechos y confirmar la responsabilidad del sospechoso.
Merlo Espinoza era originaria de San Juan del Río Coco, en el departamento de Madriz, Nicaragua, pero residía en Costa Rica desde hace 10 años.
Su desaparición había generado una fuerte preocupación, especialmente entre la comunidad nicaragüense en el país vecino y sus familiares, quienes mantenían la esperanza de encontrarla con vida.
La joven deja en la orfandad a dos hijas gemelas, lo que ha provocado consternación y un profundo sentimiento de pesar entre quienes conocieron su caso.
La tragedia de Espinoza es la crónica de una muerte que ella misma intentó evitar acudiendo a las leyes. Wilder reveló que su hermana ya contaba con medidas cautelares contra el hombre de 57 años. Hubo una orden de alejamiento por un año, la cual el sujeto apeló, pero que inicialmente le obligaba a guardar distancia.
En un acto de valentía, la joven se había mudado a San Ramón de Alajuela, alquilando una casa propia para poner kilómetros de por medio entre ella y su agresor. No obstante, el sospechoso utilizó la vulnerabilidad económica de la joven como un grillete. Al ser ella la cuidadora de tiempo completo de sus gemelas, no podía trabajar, dependiendo de la pensión alimenticia que Calvo Ramírez debía pagar.
«Él la seguía a diario. Iba a San Ramón tres veces por semana. Empezó a amenazarla con que, si no regresaba al condominio donde él vivía, dejaría de pagar la pensión y el alquiler», denunció Wilder. La joven, acorralada por la necesidad de dar un techo y comida a sus hijas, terminó cediendo a la presión de regresar al entorno de su verdugo, el lugar donde finalmente encontraría la muerte.
