Hijas de Junieysis Merlo regresan a Nicaragua bajo custodia de su abuela materna
En un emotivo y complejo procedimiento de restitución de derechos, las dos pequeñas hijas de la joven nicaragüense Junieysis Adely Merlo Espinoza, de 29 años, fueron repatriadas con éxito a Nicaragua . Las menores han quedado bajo la custodia oficial de su abuela materna, doña Vilma Espinoza, y plenamente integradas a una red de apoyo compuesta por sus tíos y abuelos en su país de origen.
El traslado, que inició formalmente a las 4:40 de la madrugada del jueves, puso fin a meses de incertidumbre legal tras el atroz crimen que cobró la vida de la joven madre en territorio costarricense.
El retorno de las niñas no solo fue un logro para la familia, sino el resultado de una estrecha coordinación entre múltiples carteras estatales y judiciales de Costa Rica y Nicaragua.
De acuerdo con los informes oficiales, en el proceso participaron de forma activa, por Costa Rica: El Patronato Nacional de la Infancia (PANI), la Policía Profesional de Migración y Extranjería, la Fuerza Pública, el Instituto Nacional de las Mujeres (Inamu) y la Subcomisión Interinstitucional de Femicidios. Por Nicaragua: El Ministerio de la Familia, Adolescencia y Niñez (MIFAMILIA), encargado de recepcionar y dar seguimiento al bienestar de las menores en suelo patrio.
El abogado de la familia materna, el doctor Joseph Rivera, destacó que las gestiones jurídicas priorizaron en todo momento el principio del interés superior de las niñas, logrando que las menores permanezcan unidas y cobijadas por su entorno biológico materno.
Contención psicológica y preparación para el duelo
Desde el trágico suceso en abril, las menores permanecieron bajo el resguardo protector del PANI en Costa Rica, donde recibieron un riguroso tratamiento especializado.
Atención al trauma: “Las niñas recibieron atención psicológica permanente orientada a la contención emocional, el manejo del trauma y la elaboración del duelo”, detalló la institución costarricense.
La psicóloga de la oficina local del PANI en Santa Ana, Yendry Gutiérrez, explicó que parte del éxito de la repatriación se debió a una estrategia de vinculación progresiva con la familia nicaragüense:
Inicialmente, se fomentó el contacto constante a través de videollamadas con su abuela y tíos.
Posteriormente, se dio paso a encuentros físicos supervisados en Costa Rica.
“La adaptación de las niñas ha sido progresiva y positiva, mostrando una relación afectiva y receptiva con sus familiares maternos”, ratificó la especialista.
Rompimiento total de vínculos con el presunto femicida
En paralelo a los trámites de entrega, las autoridades costarricenses actuaron con firmeza en el ámbito legal para salvaguardar la seguridad e integridad de las menores. Se gestionó ante un Juzgado de Familia el cese inmediato de cualquier relación entre las niñas y su padre, Gustavo Ramírez, quien figura como el principal sospechoso del crimen.
Como medida de protección radical, la justicia determinó:
La suspensión de la responsabilidad parental (patria potestad) de Ramírez.
La cancelación definitiva de los derechos de pensión alimentaria, cerrando cualquier portillo legal que permitiera al sospechoso tener control o comunicación con las menores en el futuro.
Antecedentes del caso
Junieysis Merlo,fue reportada como desaparecida el pasado 2 de abril de 2026. Tras semanas de intensa búsqueda, las autoridades judiciales costarricenses localizaron su cuerpo sin vida, enterrado de forma clandestina en una fosa en un exclusivo sector residencial de Santa Ana, San José.
Mientras las niñas inician un proceso de sanación en Nicaragua arropadas por el amor de sus abuelos y tíos, en Costa Rica el proceso judicial avanza contra Ramírez, quien se mantiene en prisión preventiva a la espera del juicio oral y público por el delito de femicidio.

