La sequía en Guatemala destruye cultivos y empuja a los campesinos a la supervivencia

Publicado por admin el 16 de septiembre, 2026
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La sequía golpea con fuerza el este de Guatemala, donde la falta prolongada de lluvias arrasó por completo con las 3,5 hectáreas de maní de Felícito Marroquín, un agricultor de 72 años de una aldea situada a algo más de un centenar de kilómetros de la capital y quien hoy lucha por sobrevivir.

De pie sobre su parcela en el municipio de El Jícaro, en el departamento (provincia) de El Progreso, Marroquín se agacha para tocar el suelo agrietado donde las plantas yacen marchitas antes de dar fruto.

“De la venta de la manía (maní) compramos el maíz y el frijol que comemos. La milpa se seca rápido y la manía (maní) le hace más ‘gancho’ (oposición) a la sequía, pero este año no sacamos nada”, relata Marroquín tras perder más de 15.000 quetzales (unos 1.930 dólares) que invirtió en la siembra.

La crisis que golpea a la aldea incrustada en el Corredor Seco centroamericano —una franja árida que habitan más de diez millones de personas en la región y atraviesa varios departamentos guatemaltecos— refleja la vulnerabilidad de miles de familias rurales golpeadas por los efectos del clima.

Es el mismo caso en otra comunidad cercana, específicamente la aldea Las Ovejas, donde el ambiente es igual de desolador.

Bajo el techo de paja de su casa, sin paredes y sobre piso de tierra, Jesús Rodríguez se sienta en un gastado sillón para sostener en sus manos tostadas unas pequeñas mazorcas, raquíticas y sin grano.

A su lado, Delfa Esperanza Carías observa el campo baldío con resignación mientras lamenta que la escasez de lluvia haya terminado con el esfuerzo de meses en los huertos comunitarios y de subsistencia de la zona.

“Aquí el agua de los pozos bajó a niveles que nunca habíamos visto. Las plantas se secaron antes de dar fruto y las familias ya no tienen qué comer ni qué vender en el mercado local”, afirma Carías.

El fantasma de El Niño

Debido al fenómeno climático de El Niño, las pérdidas totales en los cultivos de subsistencia en las aldeas de El Jícaro son una realidad, como confirma José Antonio Acevedo, un extensionista -técnico encargado de la transferencia de conocimiento agrícola- del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA).

“Estamos asistiendo a familias que perdieron la totalidad de su producción de subsistencia en esta temporada. La sequía extrema afectó el desarrollo de las plantas desde la fase de germinación y la disponibilidad de fuentes de agua para el riego artesanal en las comunidades es prácticamente nula”, explicó Acevedo a EFE tras evaluar las zonas agrícolas del municipio.

La situación del sector empeorará en los próximos meses, según un informe técnico reciente emitido por el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh), que advirtió de la consolidación oficial del fenómeno meteorológico de El Niño tras registrar cuatro trimestres móviles consecutivos con valores positivos en el Índice Oceánico de El Niño (ONI).



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