EEUU supera las 500.000 muertes por COVID-19

stados Unidos superó este lunes las 500.000 muertes por la covid-19, en medio de una carrera titánica de América por contener la enfermedad con un aceleramiento de los planes de vacunación en algunos países, pero con insuficientes dosis de momento para gran parte de la población en el continente.

Según el recuento independiente de la universidad Johns Hopkins, Estados Unidos suma 500.159 fallecimientos y 28,18 millones de casos positivos, el país más afectado por la pandemia.

Con motivo de este triste récord, el presidente Joe Biden ordenó que todas las banderas en propiedad federal “se bajen a media asta durante los próximos cinco días” en homenaje a las víctimas fatales durante la pandemia, según dijo la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, durante su rueda de prensa diaria.

Después de un año que ha ensombrecido los hogares en todo Estados Unidos, la pandemia superó el lunes un umbral que parecía inimaginable, un recordatorio de que el virus llega a todas partes del país y a comunidades de todos los tamaños y constituciones.

“Es muy difícil para mí imaginar un estadounidense que no conozca a alguien que ha muerto o tenga un familiar que ha fallecido” por el COVID-19, dijo Ali Mokdad, profesor de sanimetría en la Universidad de Washington, campus Seattle. “No hemos realmente comprendido a fondo lo malo que es, lo devastador que es, para todos nosotros”.

Los expertos advierten que es probable que se registren unas 90.000 muertes adicionales en los próximos meses, a pesar de la enorme campaña de vacunación. Mientras tanto, el trauma del país sigue acumulándose de una forma sin precedentes en la vida pública reciente, comentó Donna Schuurman, del Dougy Center for Grieving Children & Families en Portland, Oregon.

En otras épocas de grandes pérdidas, como los atentados del 11 de septiembre de 2001, los estadounidenses se han unido para hacerle frente a la crisis y consolar a los sobrevivientes. Pero en esta ocasión, la nación está profundamente dividida. Hay una cantidad abrumadora de familias que lidian con la muerte, enfermedades graves y dificultades financieras. Y muchos tienen que hacerlo por cuenta propia, incapaces incluso de organizar funerales.

“De cierta forma, todos estamos de luto”, dijo Schuurman, quien ha dado terapia a familiares de muertos en ataques terroristas, desastres naturales y masacres escolares.

En las últimas semanas, las muertes a causa del virus han disminuido desde las más de 4.000 diarias reportadas en algunos días de enero hasta un promedio de menos de 1.900 al día.

Sin embargo, medio millón de decesos, la cifra registrada por la Universidad Johns Hopkins, es mayor que la población de Miami o de Kansas City, Missouri. Es casi igual al número de estadounidenses muertos en la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de Corea y la Guerra de Vietnam juntas. Es como si ocurriera un 11-Sep diario durante casi seis meses.

“Las personas que perdimos eran extraordinarias”, declaró el presidente Joe Biden el lunes, exhortando a los estadounidenses a recordar las vidas individuales que se ha cobrado el virus, en lugar de sentirse insensibilizados por la enorme cifra.

“Así sin más”, dijo el mandatario, “muchos de ellos tomaron su último aliento solos”.

La cifra, que representa una de cada cinco muertes reportadas en todo el mundo, ha superado por mucho las primeras proyecciones, las cuales daban por sentado que el gobierno federal y las autoridades estatales implementarían una respuesta amplia y sostenida, y que los estadounidenses harían caso a las advertencias.

En lugar de eso, la presión por reanudar las actividades económicas la primavera pasada y la negativa de muchos a mantener un distanciamiento social y portar mascarillas avivaron la propagación.

Las cifras por sí solas no se acercan a capturar el dolor que se vive en el país.



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