La Policía descartó mano criminal en el origen del incendio que consumió la capilla de la Sangre de Cristo.

La Policía descartó este lunes mano criminal en el origen del incendio que consumió la capilla de la Catedral de Managua el pasado viernes y concluyó que este inició por la acumulación de vapores de alcohol dentro del templo mezclados con el aire caliente.

Los vapores del alcohol isopropílico con concentración del 96%, que estaba dentro de la capilla, según la Policía, ascendieron al techo del templo «llevados por la corrientes de aire». Al mezclarse con el aire caliente (temperatura de 36.1 ° C), produjeron el fuego «en un proceso conocido científicamente como desolvatación», aseguró en una nota de prensa la institución policial.

“Dentro de la capilla había una veladora -versión que ha sido negada en diversas ocasiones por testigos oculares y por el cardenal Leopoldo Brenes-. Esta estaba ubicada a una distancia de 70 centímetros de la cúpula de plástico de la Sangre de Cristo, lo que causó una mayor propagación de las llamas”,aseguró la institución.

«El fuego producido se propagó en el ambiente, incendiando las alfombras, vestimenta de la Sangre de Cristo, cúpula de plástico. Todos estos materiales susceptibles a la combustión, además de la veladora encendida ubicada a una distancia de 70 centímetros de la cúpula de plástico que protegía la Sangre de Cristo», dijo la Policía.

Con estas conclusiones, la Policía descartó que el incendio se haya producido de forma intencional, «descartándose acción criminal». Esto pese a que las versiones sostenidas de los testigos afirman haber visto a un hombre llegar con algo en la mano, lo que sospechan era una bomba molotov.

«Se descarta que el incendio se haya originado por explosión. No se encontró ningún artefacto explosivo industrial o artesanal ni fragmentos de vidrio, metal o papel, comúnmente denominado como bomba molotov y/o bomba de contacto», aseguró el comisionado general Jaime Vanegas en conferencia con los medios del gobierno.

El mismo Papa Francisco calificó este domingo como un «atentado» el incendio y expresó su cercanía al pueblo de Nicaragua. «Queridos hermanos nicaragüenses, estoy cerca de ustedes y rezo por ustedes», dijo el Papa tras el Angelus.

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