Laura Fernández asume la Presidencia de Costa Rica con promesas de mano dura contra el narcotráfico
Laura Fernández, de 39 años, asumió este viernes el cargo de presidenta de Costa Rica para el periodo 2026-2030 con la promesa de dar continuidad a la Administración de su mentor Rodrigo Chaves, modernizar el Estado y aplicar mano dura contra el crimen organizado, considerado por la población como el principal problema del país.
Tras ganar las elecciones el pasado 1 de febrero de forma contundente en primera ronda, Fernández es desde este viernes la segunda mujer que asume la Presidencia de Costa Rica, una de las democracias más longevas y sólidas de América Latina, después de la socialdemócrata Laura Chinchilla (2010-2014).
Tras una campaña en la que se presentó como la «heredera» del presidente saliente Chaves (2022-2026), Fernández cumplió su promesa de dar continuidad a esa Administración de la que fue ministra de la Presidencia y ministra de Planificación.
Los planes de Laura Fernández como presidenta de Costa Rica
Fernández mantendrá en el cargo a numerosos ministros y presidentes de instituciones del Gobierno saliente y nombró a Chaves como ministro de Hacienda y ministro de la Presidencia, dos carteras estratégicas del Ejecutivo.
La presidenta, que se define como «liberal en lo económico y conservadora en lo social», ha prometido mano dura contra el crimen y la inseguridad, las principales preocupaciones de la población, una estrategia que prevé reforzar con la construcción de una ‘megacárcel’ para 5.000 reclusos inspirada en el modelo impulsado por el presidente salvadoreño, Nayib Bukele.
Fernández también ha anunciado que propondrá el levantamiento de garantías individuales en «zonas calientes» en caso de que «la cosa se ponga fea», con el objetivo de arrestar a los criminales.
Casada y madre de una niña de tres años, la presidenta ha prometido continuar proyectos del Gobierno de Chaves como Ciudad Gobierno, un complejo de edificios para instituciones públicas, una marina en el Caribe, algunas carreteras estratégicas y la ampliación de puertos y aeropuertos.
