Cenizas de Junieysis llegan a San Juan de Río Coco, Madriz
Las cenizas de Junieysis Adely Merlo Espinoza, la joven nicaragüense de 29 años que fue asesinada en Costa Rica llegaron a Nicaragua alrededor de las 9:30 de la mañana de este sábado a través del puesto fronterizo de Peñas Blancas. Sus hermanos, Wilder Ariel Merlo y Maryuris Yolibeth, quien viajó desde España a Costa Rica tras enterarse de la trágica noticia, se encargaron del traslado.
Aunque la familia deseaba realizar un funeral con el cuerpo presente, las condiciones sanitarias impidieron esta opción debido al estado de descomposición, lo que llevó a la cremación de sus restos.
En medio de su dolor, contaron con el apoyo de una pareja costarricense que, al enterarse de la desaparición de Junieysis, les ofreció alojamiento, transporte y compañía, incluso acompañándolos hasta Peñas Blancas.
Su hermano Wilder y Maryuris recibieron el cofre con las cenizas la noche anterior y partieron hacia Nicaragua a las 2 de la madrugada. Agradeció la prioridad que les brindaron en la frontera y trasladaron sus cenizas desde Santa Ana hasta San Juan de Río Coco, municipio del departamento de Madriz.
La copresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, anunció que se están llevando a cabo gestiones para obtener información sobre este trágico suceso y que están a la espera del reporte oficial mientras las investigaciones continúan en Costa Rica.
Además, la funcionaria confirmó que la víctima deja atrás a dos hijas gemelas de cuatro años y que su gobierno ha establecido comunicación con la familia en Nicaragua para brindar apoyo en este difícil momento.
Por otro lado, los abuelos maternos de las niñas han solicitado ayuda para obtener su custodia, ya que las menores se encuentran en situación de orfandad y actualmente están bajo la protección del Patronato Nacional de la Infancia (PANI), mientras se resuelve su situación legal en medio del proceso judicial que involucra al padre.
“Esperamos que ese hombre enfrente las consecuencias de sus actos, al haberle quitado la vida a mi hija y enterrarla en el patio de su casa, intentando huir como si nada hubiera sucedido; un crimen que no puede quedar sin castigo. Mi hija nos había compartido anteriormente que sufría maltrato por parte de su pareja, y no podía regresar por miedo a las amenazas que él le hacía, impidiéndole a ella y a sus gemelitas volver a su país”, dijo don Maximiliano Merlo.
